A veces, lo más sencillo puede revolver tu mente y despertar recuerdos tan profundos; aquellos a cuales temes y que sabes que pueden significar tu perdición una vez más.
Por momentos empiezo a odiar estas hijaputas ganas de abandonar lo calmado y seguro de mi vida… Me seduce la idea de volver atrás y vivir otra vez en el filo de la navaja, arriesgando todo, sentirme un poco estúpido y actuar de manera algo tonta, hablando de mi, y de ti; mucho de ti… cualquier viernes con su tarde gris, unas cuantas miles de miradas y un centenar de sonrisas, silencios que lo dicen todo, una taza de café y otra más, ¿por qué no? Caminatas sin orientación, sin rumbo, y el tiempo ido. Sentarnos, conversar y reír un rato; y a veces lamentos… tantos lamentos que ya es normal entrada la noche. Otras sonrisas, la luna, palabras, abrazos, labios mudos pero húmedos... cercanos, calor, cercanía, silencio y más abrazos, eternos abrazos…
Mierda. Te extraño, siempre lo hago. ¿Y sabes algo? Aún me siento igual, tan igual como hace dos años. No me preguntes por qué, no digas nada, no huyas, no tiembles, escucha: IDEM*
