martes, 20 de noviembre de 2012

Noviembre 20 de 2012. 1:47 am


He leído tu mensaje luego de dos días en los que no me he permitido tener tiempo para mí. Me pone contento volver a saber de ti después de algunos incontables minutos, yo la verdad creí que nunca volverías a contactarme. Creo que me sorprendí cuando vi tu nombre en los remitentes de correo.Es extraño como me hablas con tanta confianza sobre tu vida y todos tus microcambios radicales y cada evento poco usual que pasa en tu vida. No me llama mucho la atención lo que leí. Ya conocía una gran parte de ese pasado y de esa historia masoquista de muchos meses atrás, así que supondré que lo has merecido por alguna razón.Me sorprende que aún conserves esa singular característica de mandar a la mierda lo que sea con tanta facilidad. Lo haces parecer tan fácil que se me pone la piel de gallina cuando trato sólo de imaginarlo. ¿Cómo diablos lo haces? Enterrar tantas personas, tantas cosas, tantas situaciones y tantos recuerdos… A veces cuando te pienso siento la envidia emanando desde mi corazón, tal vez nunca logre experimentar que se siente el ser como tú.Mandas a la mierda lo que sea con tanta calma, pacifismo, cordura y tranquilidad que parece que nunca llegaras a sentir afecto por ningún objeto o ser viviente. En fin, ahora entiendo que ella no es simplemente alguien más. Me puedo dar cuenta que has tocado realidad quizá por primera vez en tu vida y que te duele, y no puedes evitar lastimarte. Ahora ya sé que ella nunca fue como las demás, ella es tu fortaleza y también tu debilidad. Por lo que me has contado, acabarás peor de cómo siempre has estado y hasta cierto punto me causa hilaridad; luego pienso lo maravilloso que puedes ser y me da tremenda pena.
Lo que describes es amor. Literalmente amor, amor que se encuentra en los libros de texto y cualquier novela. Estoy seguro. Sé que ella lo sabe; y tú también… aunque les cueste admitirlo. Que se vaya lejos tu “estoy enamorado”, tú la amas. La amas y ya, no busques razones que es ilógico, es tonto, es insano.
Vete al demonio con el amor. Dolerá menos. No entiendo cómo has llegado a amarla, se parece mucho a ti. Idiota.