¿Y si todo fue una mala idea? ¿Qué diremos de ella?
Parece que este pequeño juego de forzar las situaciones es tu pareja perfecta. Hoy, me puedo dar cuenta que siempre ha sido lo mismo, sin importar nada más, todo es igual y lo poco que ha cambiado en realidad no importará nunca más.
No sé... Podría mandarte al demonio y luego desaparecer, como he hecho con otras mucho antes. Pero no.
¿Qué está mal conmigo?
No puedo. Mierda.